La
gestión educativa es un proceso orientado al fortalecimiento de
los Proyectos Educativos de las Instituciones, que ayuda a mantener la
autonomía institucional, en el marco de las políticas públicas, y que enriquece
los procesos
pedagógicos con el fin de responder a las necesidades
educativas locales, regionales.
Desde lo
pedagógico, promueve el aprendizaje de los estudiantes, los docentes y la
comunidad educativa en su conjunto, por medio de la creación de una comunidad
de aprendizaje donde se reconozca los establecimientos educativos como un
conjunto de personas en interacción continua que tienen la responsabilidad del
mejoramiento permanente de los aprendizajes de los estudiantes, con el fin de
formarlos integralmente para ser miembros de una sociedad. Todo esto ayuda a
favorecer su calidad de vida y prepararlos para su vida en el mundo laboral.
La
gestión educativa consiste en:
- Presentar un perfil
integral, coherente y unificado de decisiones.
- Definir los objetivos institucionales,
las propuestas de acción y las prioridades en la administración de
recursos.
- Definir acciones para
extraer ventajas a futuro; se consideran tanto las oportunidades y
amenazas del medio en el que está inserta, como los logros y problemas de la
misma organización.
- Comprometer a todos los
actores institucionales.
- Definir el tipo de servicio
educativo que se ofrece.
El desarrollo del
proceso es responsabilidad del director (pero no es el que realiza todas las
tareas), debe:
- Planificar
- Controlar
- Definir de objetivos
- Decisiones para
solucionar problemas
- La comunicación
- Capacitación del
personal
- La influencia del
poder.
Dr. Gustavo Gerardo Mangisch. El portal de la educación dominicana
La gestión educativa data de
los años sesenta en Estados Unidos, de los años
setenta en el Reino Unido y de los años ochenta en América Latina. Es
una disciplina de reciente desarrollo,
que tiene aún bajos niveles de especificidad,
que por ser aún una disciplina en gestación se constituye en fuerte
relación entre teoría y práctica. No se
trata por tanto de una disciplina teórica. Su
contenido disciplinario está determinado tanto por los contenidos de la
gestión como por la cotidianidad de su
práctica.
En América Latina los
modelos de desarrollos económicos y sociales han influido en la concepción y modos de
actuación de la gestión. Hasta la década
de los años 70 en las organizaciones existían dos procesos
desintegrados: la planificación y la administración. La primera era
responsabilidad de los planificadores
quienes eran encargados de diseñar los planes, fijar objetivos y determinar las
acciones que había que realizar; la segunda, era propia de los administradores,
encargados de ejecutar las acciones diseñadas por los primeros. Esta práctica acompañó a los
sistemas educativos centralizados, en
los cuales el modelo administrativo separó también las acciones administrativas de las pedagógicas,
concentrando las primeras en los llamados
directivos y las segundas en los docentes.
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